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PAISAJES PRIMIGENIOS

– RESEÑA –

Hoy en día es muy difícil -por no decir imposible- encontrar un paisaje primigenio. El hombre ha plantado su huella en todo el planeta y donde no lo ha hecho, o lo ha hecho mínimamente, es en aquellos lugares en los que no ha visto oportunidad de sacar un beneficio.

En el sur de Namibia se extraen diamantes, pero más al norte, donde se extiende el desierto, el paisaje está casi intacto; no tiene interés económico o no lo tenía, porque hoy se va abriendo paso el turismo.

Aún así, es posible disfrutar de paisajes poco o nada alterados por la mano del hombre. En primer lugar, el desierto de Namib, considerado como el desierto más viejo del planeta. La oxidación del hierro de su arena le confiere ese color extraordinario que, además, varía según incidan sobre ella los rayos del sol. Después la costa atlántica, con la llamada Costa de los Esqueletos, salpicada de pecios. Más tarde una playa habitada por lobos marinos que dormitaban al sol. Y no puedo olvidar la fauna salvaje, ni las cataratas de Epupa, ni las pinturas rupestres, realizadas por los antepasados de los pigmeos, cuyos descendientes ya no habitan aquel territorio.

Carmen Tellería
2014

– FOTOS –